Repercusiones del COVID-19 / Ensayo
Repercusiones del COVID-19
por Jaime
Hidalgo González
Han pasado casi nueve meses desde que se confirmó el primer
caso de contagio de COVID-19 en Wuhan, China, y desde entonces el mundo entero
se ha envuelto en un constante ciclo de drásticos cambios y adaptaciones que
parece no tener fin. La Secretaría de Salud
junto al gobierno mexicano confirmaron el primer caso el pasado 28 de febrero y
hacia finales de marzo se declaraba ya la emergencia sanitaria señalando como
inicio esta sinuosa etapa en el país en la que los contagios, la desinformación,
y las falsas noticias se propagaban casi simultáneamente.
Estragos en la economía mexicana
Tras el confinamiento, la economía mexicana fue de los
primeros sectores en experimentar esta nueva deformación. Para el mes de junio aproximadamente
12 millones de mexicanos se habían quedado sin empleo. El sector turístico y
las industrias fueron fuertemente agraviados, la otra parte del desempleo
afectó, también, al grupo de personas vulnerables como lo son los adultos
mayores, pequeños comerciantes, agricultores e incluso jóvenes estudiantes que
viven al día.
Los que se quedaron en casa
El confinamiento, además de destapar el clasicismo de la
sociedad mexicana, fue una prueba moral para todas las personas, hubo, entre
todos los grupos sociales, quienes hicieron del encierro una pelea de peso
completo contra sí mismos pues la ansiedad, el estrés y la impotencia no
tardaron en manifestarse y hubo, asimismo, los que hicieron de la cuarentena
algo terapéutico, como si se tratase de un descanso improvisado, o unas
vacaciones no planeadas llenas de Netflix y música.
Resistencia al confinamiento y desinformación
El Internet y las redes sociales desempeñaron un rol
importante a la hora de buscar información para mantenerse al tanto, pero,
evidentemente, no faltaron quienes, aun sabiéndolo, compartían noticias falsas,
hacían del bulo una burbuja más y más grande a cada minuto, a cada clic, vaya, a
tal grado de hacer creer a la gente que tomando tal químico podrían desarrollar
la inmunidad. La desinformación fue tan
grande que en numerosas ocasiones el personal de la salud fue agredido, no sólo
dentro de las redes sino físicamente también.
La nueva normalidad
Pese a que la llamada nueva normalidad no funciona bien para
todos, ya es posible salir de casa, poco a poco, respetando las debidas medidas
de precaución, aunque eso representa ya una pequeñísima oportunidad para
retomar nuestras actividades; no es suficiente, que el semáforo ha cambiado de
color no significa que debamos salir deliberadamente.
Hay algunas actividades, como la educación escolar, que se
mantendrán así un rato, aunque no todos tengan la fortuna (o el privilegio) de
tener los dispositivos necesarios para cumplir con los requerimientos
precisados.
No fue todo malo
Ahora que en México hay 600 mil casos confirmados y más de 64
mil fallecidos a sólo cinco meses desde que se declaró la emergencia sanitaria;
me he cuestionado si nuestra forma tan poco crítica y despreocupada de vivir
era la correcta.
Demasiado tiempo libre no fue del todo malo, dejó ver que es posible
vivir sin las pequeñas comodidades que fueron sustituidas por una tarde de
películas, la literatura y la música demostrando así que el arte es
imprescindible en la vida humana y se aprendió a valorar esta última y verla
como el principal de los recursos. Nos queda, ahora, apoyarnos en la medida de
lo posible, ser empáticos con nuestros semejantes, y, sobre todo; aprender que
la vida es efímera y debe disfrutarse.
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